3 sept 2011

My Murder: Capítulo 10

"¡Cielo. ayúdanos ahora! Viene estrellándose. Escucharemos el sonido, mientras caes"
(My Chemical Romance)

Después volvimos a cambiar de lugar.



Era un espacio extraño, todo estaba blanco, como si una densa neblina lo cubriera todo por completo. Me sentía mejor, me sentía segura.
Sonreí.
Olía a rosas… No, a violetas… no, creo que eran orquídeas…
Ay, realmente no sé lo que mi nariz percibía, pero todo era delicioso.
Comencé a divisar un camino de piedras debajo de nosotras, que seguía adelante entre la neblina limpia.



¿Nubes? ¿He llegado al Cielo, acaso?
Nunca creí en el Cielo, el Infierno ni el Purgatorio después de la muerte.
La niña me jaló de la mano y andamos siguiendo aquél caminito diminuto.
Comenzaban a pasar personas vestidas como civiles, como si estuviera en otra ciudad muy diferente al pueblito donde vivía. Mientras cada una de esas personas pasa a mi lado, las que me miran, me sonríen amables. Algunas llevan libros, otras platican entre sí, ríen a carcajadas, mientras la pequeña de vestido azul y yo seguimos el camino empedrado.


Comienzo a sentir el júbilo de los demás con solo mirarlos sonrientes y me hacen querer reír también, me hacen incluso querer bailar aunque no sepa hacerlo.
Mis pies descalzos siguen andando sin importar si se ensucian o no.

Un momento después ya me encontraba saltando, y gritando y riendo como una loca.

¡Todo esto era emocionante! ¡Me sentía alegre, llena de energía! ¡Era Increíble, enserio!

Una linda melodía comenzó a sonar en mi cabeza. Y la tarareo…


-Bien, Scarlet. Qué bueno que comiences a familiarizarte con la felicidad de este lugar.—la pequeña se detuvo ante una gran puerta de rejas de oro.
-Sí… sí. Estoy mejor. No sé cómo sucedió, pero lo estoy. ¿Dónde nos encontramos ahora?—pero otra cosa llenó mis pensamientos, así que pregunté después:--Dime algo..
-¿Sí?
-¿Cuál es tu nombre pequeña?
-Scarlet.
-¿Igual que yo?—pregunté y después solté una risita, enserio sentía ganas incluso de volar.
-Sí, sí…
-¿Dónde estamos?—repetí


Y antes de que ella pudiera responderme, un hombre de cabellos rubios y ojos azules estaba ante nosotras.
-¡Ah, qué bueno que han llegado ya!—me abrazó—Scarlet… qué linda te vez hoy, el tono rojizo entre tus brazos te queda de maravilla—bromeó haciendo que me ruborizara. Intenté por segunda ocasión cubrirme—No te preocupes. Nadie toma enserio las cicatrices que algunas muertes causan—dijo esto con naturalidad
-¿Qué hago aquí?
-Bien, hola. Me llamo Robert. Bob para los amigos—guiñó un ojo—Estás aquí para que tu tarea de… espíritu, o fantasma, o alma o… ángel, como quieras llamarte, te sea asignada de forma oficial.
-¿Mi tarea?
-Es sobre Frank—me susurró la pequeña… Scarlet.
-Bien. No sé de qué se trata pero obedeceré… no tengo nada que perder.
-¡Así me gusta, Scar!—dijo Bob.
-¿Eres una clase de ángel?—pregunté
-Sí, algo así.
Ahora me sentía muy optimista, no interesaba lo que me hubiera sucedido, o lo que Frank hubiera cometido. Estaba segura que no era un muchacho perverso. No era malo… claro que no.



Ya no me molestaba tanto haber fallecido.
Tal vez era eso que llaman Destino.
Quizá era ya mi destino morir para hacer recapacitar a Frank sobre algo…

Estoy casi segura que sí, mi destino ya había sido trazado completito, diciendo que mi corazón debía detenerse para mejorar las cosas.
Pero ¿cómo podré ayudarle?


Bob me tomó de la mano y me sacó de ese lugar lleno de nubes, dejando a la pequeña Scar de vestido azul ahí con la mano derecha despidiéndose de mí. Respondí de igual manera.

-Te mostraré lo que puedes hacer siendo un, ¿cómo es que siempre te llamas a ti misma? ¿Un Simple fantasma?—dijo haciendo énfasis en la palabra “Simple”
-Ajá
-Aunque, de simple no tienes nada, Scarlet—dijo serio—Serás un heroína, pequeña—me dijo esperanzado.
-¿Qué quieres decir?
Sonrió y corrió muy rápido, tomó mi mano de nuevo haciéndome correr a su velocidad también.
Tiempo después solo movíamos los pies sobre el aire.
-¡Ah!—grité al darme cuenta que flotábamos sobre el pequeño pueblo donde me crié.
-No te preocupes, Scar—sonrió confianzudo una vez más--¿Acaso tienes miedo de… morir de nuevo?—soltó una carcajada
Cierto… ¿por qué no pensé en ello?
-¿Se puede morir dos veces, acaso?—dije siguiendo con el chiste.
-Compruébalo tú misma
Me hizo mirar de nuevo hacia abajo.


Nos detuvimos sobre una solida nube a descansar un poco.
-¿Quién eres, Bob?—me atreví a preguntar.
-Oh… Pues. Soy ese ángel, como tú dices, que junta a las almas gemelas—me contestó orgulloso. Aunque, de todo eso, lo único que entendí de forma concreta fue “´Soy ese ángel”
-Perdón, pero no comprendo, Bob.
¿Almas gemelas? ¿Acaso es….?
Suspiró y abrió más esos azules ojos que poseía.
-Sí, almas gemelas. ¿No sabes qué son?
-Lo lamento, pero no—dije ruborizándome, aunque no sé si estando muerta podía sucederme eso.
-Bien, te explico—hizo una pausa--¿Alguna vez te preguntaste porque muchas parejas humanas que están juntas por largos años se ven tan perfectas? Así como tus padres…
-Sí. Mamá y papá se veían tranquilos y prósperos unidos. Como si se completaran el uno con el otro
-Exacto. Es eso que llaman ustedes los humanos “Media Naranja”
-Oh, ya veo…
-Pues soy esa clase de espectro que los une. Mira. Antes de nacer, en ese lugar de donde vinimos, en otra oficina, las almas son una completa. Pero antes de llegar al vientre de su madre deben pasar esa alma completa por Mí oficina y ahí yo las separo. Es una de tantas pruebas que el ser humano debe superar siempre. Encontrar su otra mitad. Algunos lo logran antes de… fallecer—dijo esto último mirándome con lástima—Pero otros no…
-Oh. Entonces… eres al que llamamos Cupido.
-Exacto. ¿Ya está todo claro?
-Algo—ese pensamiento me estaba matando, decidí preguntar—Entonces, ¿Frank es mi…?
-Sí. Es tu alma gemela—interrumpió--Tu otra mitad. Pudiste haberle enseñado lo mismo que estás por mostrarle antes de morir, pero las cosas en la vida de Frank se complicaron y entonces tuviste que irte…
-¿Y puedo seguir intentando para que yo pueda descansar en paz?
uh, Descansar en paz nunca estuvo en mi vocabulario. Creo que en el de ningún humano que quisiera vivir de verdad.
-Sí, para que tu alma en pena deje de vagar por la tierra humana, debes cumplir el propósito que El Jefe—fijó la mirada hacia arriba—Te asignó desde antes que nacieras. Debías enseñarle a tu chico de ojos claros que el amor podía existir en cualquier lugar. De hecho cuando lograran juntarse se darían cuenta ambos. Pero creo que solo tú lo acabas de aprender. Ahora falta él, es lo que debes hacer.
-¿Enserio?
-Sí—volvió a suspirar, esta vez se veía satisfecho—Ahora tú también debes aprender a dejar de pensar en ti. Desde que falleciste no has dejado de visitar a tus seres queridos… tú y Frank son tan iguales muchas veces…
-¿Qué quieres decir?
-Date cuenta, Scarlet—ya su voz sonaba más seria—Falleciste por su egoísmo y ahora él sufre tu muerte por tú egoísmo
Me quedé perpleja, no podía creer que alguien me estuviera llamando de esa forma.
-Lo entenderás después.
Bajamos de la nube en silencio y llegamos a la habitación de… mi alma gemela.


-Quédate aquí—me ordenó en un susurro—De nuevo escucha, ya no cuchichees mientras él reflexiona, sino cambiaras sus pensamientos y no le dejarás resolver esto bien. ¿De acuerdo?
-¿De qué hablas?
-Siempre que él comienza a reflexionar mientras habla consigo mismo—dijo algo molesto—Tú empiezas a hablar y contestar; y, no sé si ya te diste cuenta, pero tus pensamientos y los de él están, de alguna manera, conectados.
-Oh, ya veo… Está bien—dije desganada mientras observaba el lugar.

Bob se fue, dejándome a solas con un chico de ojos claros lleno de lágrimas sobre las mejillas con las rodillas en el pecho sobre su cama

18 ago 2011

My Murder: Capitulo 9

"Dame un disparo para recordar"
(MCR "Gimme a shot to remember)

Voy Caminando de la escuela a mi casa.
No quiero cruzar el bosque por en medio
Me da miedo. Siempre trato de andar por la orilla para no perderme
Esta vez me decidí a pasar por en medio
debía ser valiente por una vez en mi vida.
Ya eran como las cinco de la tarde, comenzaba a verse más denso por dentro
Caminé un buen rato.
Cuando iba a la mitad me percaté que un chico
me observaba desde unos seis metros de distancia.
 Entonces decidí probar algo.
Me detuve. Y el muchacho también lo hizo. Se veía algo nervioso.

Me está siguiendo, pensé.
Así que decidí andar un poco más rápido para que no lograra alcanzarme.
Lo último que me hubiera gustado era tener una persecución
después de un buen día en la escuela.
Logré oír mis propias pisadas sobre las hojas secas, seguidas por los pies de él.
Me concentré en seguir escuchando mientras andaba rápido y miraba hacia el pasto.
Entonces, la paranoia se fue cuando dejé de escuchar sus pisadas siguiendo las mías.
Alenté mi paso creyendo que todo estaba mejor,
seguía mirando las hojas sobre el suelo.
De pronto choqué contra algo.
¿Un árbol?
Ojalá hubiera sido un tonto árbol.
-Hola-saludó sonriendo. Subí la cabeza para mirarlo.
-¿hola?—respondí nerviosa. Él comenzó a caminar alrededor de mí.
-¿Cómo estás, linda?—preguntó mientras volvía a pararse en frente mío y yo
lograba ver esos hermosos ojos avellanados.
-B-bien, creo… oye, debo irme ¿sí? Tengo prisa
Y me separé de él echando a correr. Temía lo peor, siempre la abuela me advirtió que no hablara con extraños.
Después de correr unos metros alejados de él me cansé.
-Genial, eres increíble, Scarlet—murmuré a mi misma—Ya no tienes buena condición
Y de nuevo apareció él ante mí.
-¿A dónde vas, preciosa?—preguntó con voz aterciopelada. Esa voz… me cautivaba.
-Ah… yo…--tartamudee agitada.
-Mejor vente conmigo, Scarlet—añadió sonriente.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-Pregunta incorrecta—dijo una voz. ¿Quién era?
Un hombre pálido y más alto que ese muchacho acosador y yo estaba atrás de mí.
Entonces traté de correr de nuevo yéndome a la izquierda.
Pero el otro hombre me tomó del brazo, sus reflejos me tomaron por sorpresa y no pude hacer nada más.
-¡Frank! Ayúdame—gritó mientras me cargaba y me ponía un pañuelo sobre la nariz.
El mencionado me tomó del torso y yo comencé a dar patadas por todos lados, pero esto no sirvió de nada. Aquél pañuelo mágico me hizo dormir profundamente.


Recuerdo que tiempo después, amanecí en un lugar baldío, no podía moverme, mis muñecas y tobillos estaban atados a un poste de madera.
Traté de articular algo, pero no lo logré. Un gran calcetín me obstruía la boca.
-Le hablaré a Mario—dijo el hombre alto.
-Bien…--contestó Frank desde la gran roca donde estaba sentado con las rodillas sobre el pecho—Has lo que quieras. Ya no importa. No quiero estar aquí.
-Si no lo haces le diré a Mario—apuntó el hombre alto.
-Bien… Me callaré
-Perfecto.
Ese hombre no me daba muy buena espina.
 Marcó un número con su celular. Comenzó a hablar y hablar…
-…sí, sí sus padres… Está todo bien…
¿Mis padres? ¿Qué tenían que ver mis padres? Oh, no. Entonces esto ya estaba planeado.
-¿Qué hacemos con ella?—preguntó insistente—Bien… luego hablamos, jefe.
Y colgó.

Volteó a mirarme. Yo intentaba escapar.
-Oh, pero miren quien se quiere hacer la fuerte—dijo burlón
-¿Por qué te gusta molestar a la gente?—interrumpió Frank mientras se levantaba de su asiento y luego comenzaban a acercase a mí juntos.
El otro hombre me quitó el calcetín.
-Bien, ¿tienes algo que decir?
-¿Quiénes son ustedes?-fue lo único que se me ocurrió.
-Bien, yo soy Gruñón y él se llama Tontín—rió.
-Qué gracioso-dijo malhumorado el muchacho de ojos avellana.
-¡Cállate!
-¿Por qué estoy aquí?
-Porque te van a comer los lobos, pequeña—intentó asustarme
-Sí, sí… y luego vendrá el coco y te dará un pastel de chocolate—volvió a interrumpir el más joven, con sorna.
-te dije que te callaras—ordenó mientras le propinaba una cachetada—Siempre lo arruinas.
-Respóndeme—ahora fui yo quien ordenó
-Uy, qué delicada… Bien, la cosa es…--sacó una daga de su abrigo—que si no haces lo que yo te pida morirás, ¿entendido?—la puso sobre mi mejilla.
Solté un gemido.
-Ya déjala, tiene miedo
Y de nuevo me pusieron el pañuelo haciendo que durmiera…
~

-Lo demás ya lo sabes, Scarlet—me dijo la pequeña de vestido azul interrumpiendo ese recuerdo y haciendo que la imagen se congelara--´Vámonos
-¿Entonces… así fue como me raptaron? ¿Qué tienen que ver mis padres en esto, pequeña?
-Una cosa a la vez, Scar.

28 jul 2011

My Murder: Capitulo 8

Click al título después de leer este capítulo.

"¿Y rezarias por mí?"
(My Chemical Romance "And will you pray for me?")

-¿Es él?-le pregunté a la pequeña de vestido azul quien apareció detrás de mí cuando comencé a seguir a Frank afuera de la capilla.
-¿Él, quién?-sonrió- Sí, Scarlet. A él le ayudarás… moriste para ayudarle.
-¿Por qué me necesita él?
-Razones que encontrarás  después. Síguelo-me susurró esto último mientras volvía a esfumarse.
“No tengo nada que perder, ja. De hecho me siento perdida ahora…” pensé para mí.
Así que lo seguí de cerca. De hecho estaba a su lado.
Su rostro estaba hinchado y rosado. Como… si hubiera llorado por horas.
Sus mejillas estaban abarrotadas de la sal de las lágrimas secas. Su nariz seguía roja y caminaba mirando el suelo, como si por cada pisada una ilusión en aquél bello rostro se apagara.
-Por Dios, soy un monstruo—murmuraba con voz melancólica--¿Por qué lo hice? Diablos, soy escoria. Soy… soy… un don nadie—suspiró—Todo lo hago por mí, siempre lo hago por mí. ¿Qué tenía yo que meterme en el negocio de Mario? Soy un estúpido. Nadie merece ser asesinado. Nadie…
Caminó hasta el cementerio donde todos esperaban a que mi ataúd fuera descendiendo por la tierra del lugar.
 No estoy seguro de hacer esto” Pensó Frank. Su mente pertenecía a la mía, como una rara conexión entre él y yo.
“Voy a hacerlo, debo hacerlo… al menos para darle un buen descanso a su alma”
Entonces, con una rosa blanca en la mano derecha y mi collar, aquél que había tomado el día de mi muerte, se dirigió hacia donde solo mi abuela, mi amiga y mi amargada tía se encontraban para verme bajar entre tierra y pasto.
Pobrecillo, se ve que si está arrepentido. Pensé.
¿Será que deba perdonarle y ayudarlo como esa pequeña me dijo?

Cuando llegó donde mi ataúd, mi abuela susurró algo a Magda.
-Mira. Ya llegó su novio. Pobre muchacho, la ha de extrañar mucho. ¿Te imaginas perder a alguien a quien amas de verdad?
Mi amiga se quedó anonadada por el comentario de la abuela. Era obvio que Frank no era mi novio. Ni siquiera recuerdo haber hablado con él alguna vez. Pero lo más extraño es que recuerdo haber visto ya esos ojos antes.
Entonces Magda se acercó a Frank.
-¿Quién eres tú?-preguntó en un murmullo casi inaudible.
-¿Yo? Nadie… soy un simple chico que la conocía.
-¿Por qué su abuela dice que eres su novio?
-Ah… está confundida. No te preocupes, Scarlet nunca te escondería nada a ti, y menos si se tratara de un muchacho—le sonrió—Ahora guardemos un poco de silencio.
Mi amiga solo se confundió más.
Frank volvió a ruborizarse, pero esta vez no se notaba tanto, sus pómulos ya estaban rosados desde antes por el llanto.
Cuando mi ataúd comenzó a descender mientras mi abuela rezaba, Frank besó la rosa y luego la aventó logrando que cayera justo en medio de esa caja de madera. Se puso mi collar de forma discreta y le dio un beso también.
-Dios te bendiga. Y espero algún día me disculpes por ser cómplice de todo esto—dijo, se despidió y se fue.
Enserio me necesitaba. Se sentía horrible ver a alguien que no conoces sufrir por tu muerte.
Lo seguí de nuevo. El día comenzaba a nublarse, las densas nubes se veían regordetas ya para que en cualquier momento decidieran soltar el agua con que estaban llenas.
Llegó a una casucha vieja y tocó la puerta.
-Soy yo…
-Pasa-dijo Mario desde adentro.
-gracias, ya estaba haciendo frío—comentó ya dentro de la casa.
De nuevo no logré mirar bien a Mario… siempre ese impedimento me causaba cólera. ¿Por qué diablos no me dejaban verlo bien?
Entonces, la pequeña apareció de nuevo y tomó mi mano.
-¡no, espera! Tengo que ayudarle. Por favor, pequeña. Déjame quedar para saber algo más de él… quiero saber algo más, por favor—supliqué
-No puedo, Scarlet. Debemos irnos, regresaremos después, lo prometo.
-Es obvio que regresaremos. Si no me dejas yo lo hare…
-no te pongas así. Debemos obedecer las órdenes del jefe.
-Está bien.
Y de nuevo todo se movió ante mis ojos.
De pronto tuve un recuerdo. En vez de ir a otro lugar mejor,
nos encontrábamos en aquél bosque cerca de la escuela donde todo esto comenzó…
Me veo a mi misma caminando sobre la orilla de aquél frondoso bosque. Llevo mis cuadernos.
Camino preocupada… y entonces, recuerdo todo mejor…

13 jul 2011

My Murder Capitulo 7

"Hasta luego y buenas noches"
(My Chemical Romance)

Al día siguiente me encontré sentada sobre una banca en frente de una capilla. La cual siempre me dio miedo desde que era pequeña.
  Era el lugar donde mi abuela siempre iba a rezar, lo hacía siempre que lo creía necesario…
Recuerdo que cuando yo la acompañaba, siempre había un niñito de mi edad sentado sobre esta misma banca de cemento. Siempre estaba dudoso de entrar, él solo miraba pasar a las personas. Me parece que siempre esperaba a su madre salir, pues siempre se iba junto a una mujer hermosa y sonriente… Nunca le hablé, la timidez me ganaba, sigue sucediendo.
  Me levanté de la banca y de inmediato la pequeña de moretones parecidos a los míos y vestido apareció.
-Buenos Días, Scarlet—saludó sonriente.
-¿Qué tienen de buenos?—pregunté con sorna.
-Tienes razón de estar molesta, Scar. Y más el día de hoy.
-¿Por qué? ¿Acaso me mostrarás mi cuerpo desnudo y abierto como si fuera un experimento? Ah, no espera… eso ya lo hiciste
     La pequeña solo me miró seria
-Entiendo que saques tu molestia en forma de sarcasmo también… Así que por ello, no te diré la razón por la cual estás aquí—soltó una risita—Lo descubrirás tú
y de pronto desapareció.
-¿Yo sola? ¿Qué diablos…?—dije al aire después de que ella se fue.
Entonces algo me dijo que debía entrar en ese lugar.
Se escuchaban sollozos…
Un auto se estacionó sobre la acera justo enfrente de la puerta del lugar… Y luego, un ataúd fue sacado de la parte trasera… Un ataúd verdadero, color rojo oscuro con adornos extraños… Un ataúd de mi medida. Mi ataúd.
-De nuevo enfrento yo sola—murmuré mientras seguía a esos seis hombres con la mirada.

Cargaban esa caja conmigo dentro, no parecía que estuviera pesada. Se metieron serios hasta el altar de la capilla donde, a un lado, había un gran crucifijo postrado.


-De nuevo yo sola  me miro muerta—dije mientras los seguía.

Me senté sobre una butaca de madera ahí dentro. La iglesia pequeña era tan fría como la recordaba, tenía las mismas imágenes que siempre. Nada había sido restaurado. Era como si el tiempo ahí no hubiera pasado y nada se hubiera deteriorado…
En unos instantes se llenó de gente. Familiares y conocidos de la abuela se sentaron al inicio. Y las otras personas-quienes eran completos extraños para mí-estaban hasta atrás admirando el espectáculo.
  Dos mujeres altas y delgadas comenzaron a adornar alrededor de mi ataúd, el cual aún seguía cerrado. Pusieron rosas blancas y unas rojas, luego un gran retrato mío fue puesto detrás de esa caja roja. Y después solo rociaron perfume… realmente no sabía a que olía aquello, ya no tenía la misma sensibilidad que cuando estaba viva.
Contemplé mi rostro vivo en ese retrato.
Así era yo antes de…esto-pensé—Supongo que he de acostumbrarme—suspiré.


Minutos más tarde mi amiga Magda apareció en el marco del portón de la capilla, tomada del brazo de mi abuela quien tenía ojeras y la sal de las lágrimas ya secas de la noche anterior sobre sus arrugadas y frágiles mejillas, su rostro estaba triste, no se veía aquella lucecita de esperanza en sus ojos como antes. Esto hizo que mi estómago se estremeciera, sentía culpa. Era por mí su tristeza, yo nunca quise que ella sufriera por mí.
Comencé a caminar alrededor de toda esa gente sentada sobre frías bancas de madera.
Rodeé todo el lugar escuchando conversaciones…

-¿Por qué estamos aquí, mami?-preguntó un niño
-Es la despedida de una joven del pueblo, hijo—respondió la madre
-Pero no la conozco…
-No… yo tampoco
-Tengo miedo… Hay una joven de mi lado izquierdo observándonos—comentó el nene mientras señalaba el lugar donde yo estaba. Miré a donde su dedo apuntaba, y solo estaba yo, también su madre volteó
-¿Quién, hijo? No hay nadie
-Es ella ¿verdad? Se parece a la chica de la fotografía
Esto me asustó y regresé donde mi ataúd me esperaba.
Me paré justo al lado izquierdo, esperando a que algo sucediera.
~
Cuando el sacerdote terminó de hablar y dar su sermón sobre dejarme ir de la tierra, mucha gente de la que no conocía comenzó a salir del lugar después de hacer esos signos sobre su frente, luego su estómago, sus hombros y luego besar la pequeña cruz que formaban con los dedos… Amén


Muchas otras personas se levantaron para despedirse de mí… y fue ahí cuando mi engreída tía volvió a hacer su aparición llamando la atención.
-Disculpen ustedes, pero el ataúd de Scarlet no se abrirá. El estado en que se encuentra no es adecuado para que alguno de ustedes lo vea—dijo sonriente—gracias por su atención.
Comenzaron los murmullos y luego se formaron en una fila para hacer… lo suyo.
La primera fue, obviamente, mi abuela.
-Que Dios te bendiga, hijita—su voz sonaba triste aunque ya no lloraba—Sabes que te quiero y siempre te tendré en mi corazón, pequeña. No dudes en venir a cuidarnos…--trató de sonreír—Ahora eres ese angelito en el cielo que siempre necesité...
Su pequeño discurso fue interrumpido por la voz arrogante de otra anciana que se abría paso entre la gente para llegar donde mi abuela.
-¿Qué lloras?—dijo con una voz grosera—Mírala, está ahí acostada vacía, sin vida… ¿Por qué lloras? ¿No era una carga más en tu vida?—le dijo llena de odio mientras abría el ataúd dejando ver mi deshecho rostro. Esto atrajo a muchos y se amontonaron para poder verme demacrada.
-¡No!-gritó la abuela- No hagas esto más difícil… Por favor—comenzó a sollozar. Mi amiga Magda corrió a su lado y cerró el ataúd.
-No hay nada interesante que ver aquí, gente—dijo de forma autoritaria—El Espectáculo ha terminado. Lárguense si no conocen a Scarlet. Y quien lo desee, lo esperamos en el cementerio del pueblo en menos de dos horas ¿Entendido?


Entonces la mayoría se salió de ahí y la capilla quedó medio vacía.
-Usted también váyase. Solo trajo más problemas—regañó a aquella mujer que lastimaba a la abuela, mientras ésta seguía en el suelo llorando, de nuevo.
~
Una hora más tarde todos se encontraban en el cementerio. Menos una persona…
Todos se habían ido hacía unos minutos, pero yo me quedé. Podía llegar a ese lugar en menos de lo que cantaba un cuervo…
El sacerdote también salió.
Me encontraba cerca de ese crucifijo que siempre me dio miedo. Pero hoy no.
Comencé a meditar lo sucedido.
Un colchón, mi sangre, un hombre con voz tenebrosa.
Luego un supermercado sucio con prostitutas de cabellos enredados y teñidos de diversos colores. Mi sangre sobre el suelo.
Un hombre obeso hablando de mí sin que yo lograra reconocerle.
Después un lago y en medio mi cuerpo yaciendo y sangrando. Luego Gerard diciéndole a Frank que no debían acusar a Mario.
Frank pensando en mí…
Mi sangre corriendo de nuevo sobre el agua.
Una niña pequeña tratando de ayudarme.
Luego mi abuela llorando y mi amiga consolándola, tratando de ser fuerte.
Acto seguido mi autopsia.
Y hoy… mi funeral con un final espantoso.
No podía creerlo. Todo esto ¿Enserio me estaba sucediendo a mí?
De pronto escuché pasos saliendo del lugar.
Miré hacia la puerta, estaba la silueta de un muchacho, no muy alto. Vestido de negro… Miraba al cielo.
-No quise hacerlo. Yo y mi egocentrismo—murmuró.
Era Frank… había asistido a mi funeral.

Qué detalle, pensé.

18 jun 2011

My Murder: Capitulo 6

"Y estas palabras no cambian nada si ya estás muerta."
(My Chemical Romance)


¿Mi… mi autopsia?
-¿Por qué habría de estar presente en mi autopsia?
-Sabemos que la vida… o… la muerte no es justa, a veces sí. Pero debes ser fuerte, Scarlet—su rostro se mostraba serio.
-¿Qué va a pasar, pequeña?—me incliné un poco para verla a los ojos. No quería que me mintiera.
-Recuerda, Scar: responderé lo que tenga que responder, pero no siempre lo que tú quieras.
-Sí, sí… blah. Tus acertijos me dan más jaqueca.
-Entonces…que comience el espectáculo.
~~~
De inmediato la habitación se llenó. Mi cuerpo estaba ya abierto, yacía sobre una camilla con sabanas azules.
La niña de vestido azul y roído, como el mío, me tomó de la mano y me sonrió. Esto último me brindó más confianza de la que yo pudiera necesitar.
-Todo saldrá bien. Esto es para que sepas sobre lo que ha sucedido, Scar.—volvió a sonreírme, esta ocasión lo hizo con menos ganas.
Luego, desapareció.
¿Sola? ¿Debo ver esto sola?
Me sentía como en aquellos días en los que iba al dentista y mi madre salía del consultorio para que el médico hiciera su trabajo. Estaba nerviosa, no quería verme sangrar, no quería verme así de nuevo. Pero tenía que hacerlo. Tenía que “Ser fuerte” y observar la forma en que gente extraña iba a examinarme.

Es extraño ver cómo es que examinan tu propio cuerpo, como en un sueño pero esto es verdad, de una manera tan exagerada: mi cuerpo era la “escena del crimen” y tenía pistas.
Comencé a sentirme incómoda. Un médico abrió todo mi cuerpo, desde la cabeza hasta el otro extremo. Quise salir de ahí, tenía ganas de huir. Pero algo me detenía, era como si me hubieran pegado los pies al suelo.
Esto es algo muy fuerte... algo que ni a mi peor enemigo le deseo que viese...
Esta es la primera vez en la que estoy en un quirófano o algo parecido. A mí en vida, nunca me operaron de nada, al único hospital al que fui, fue el de mi hermana...
Ahora yo solo veía como mi cuerpo era abierto por la mitad. Es tan... repugnante, nunca creí que diría algo así sobre mi... pero es la cruel realidad... mi cuerpo chorreó de sangre aquella noche, y desde ahí, no he parado de preocuparme...
Pude ver mis órganos internos; logré ver mi corazón en medio de esa cavidad, mi costilla... : ese corazón encerrado en esa cárcel huesuda había dejado de funcionar desde hace horas, todo se veía enserio asqueroso...
Vi mis pulmones... lo cuales, al igual que el lastimado corazón, no funcionaban... Abajo: mi estomago, páncreas, hígado etc... Casi amontonado, pero de alguna forma se veía acomodado... es extraño. No contaré mas, por dos razones: una, no recuerdo los nombres de los demás órganos humanos, no quiere decir sea boba, solo que desde que fallecí, perdí algo de conocimiento, a veces ni siquiera se si esto es un sueño... y dos: esto está realmente nauseabundo. Estoy segura que si reviviera en este instante, comenzaría a hiperventilar y luego saldría rápido del lugar para vomitar. Pero, por fortuna no estoy viva.
Cicatrices, moretones, sangre por aquí y allá. Mi piel estaba lastimada. Me di lástima.

-Tiene lastimado el cuello uterino—dijo el médico a los demás—Saben lo que significa ¿No, chicos?—preguntó en un tono lúgubre.
Suspiró y añadió:
-Pobre chiquilla. No se merecía esto…--me acarició el cabello.
Una practicante que se encontraba ahí comenzó a llorar.
-No puedo creerlo. ¿Por qué el mundo debe ser tan cruel?—sollozaba.
-Cálmese, señorita. Este es nuestro trabajo—le llamó la atención el médico.
-Discúlpeme. Pero yo no soportaría tanta tortura. Tan solo mire su estómago, tiene horribles hematomas. Sus brazos muestran latigazos, sus muñecas… sus tobillos … aquella extremidades fueron amarradas con algo muy fuerte. Pobrecita.
-Ahora debemos decir lo que le sucedió a la policía.
¿Qué me sucedió? ¿Por qué no me lo dicen?
~~
De pronto todo me dio vueltas.


Y llegué a la sala de espera, ahí estaba sentada mi abuela. Lloraba con más fuerza que hace un día.
-¿Por qué tenía que pasarle esto a mi chiquita? ¡¿Por qué?!
Un muchacho de ojos claros la abrazaba.
Era él. Frank abrazaba a mi abuela.
¿Qué hacia él aquí?
De pronto los médicos llegaron… iban a darle el reporte de mi situación.
La cosa era que yo no quería saberlo. Simplemente no quise… y entonces salí de ahí desobedeciendo las indicaciones de la niñita.
~

Media hora después escuché los gritos desgarradores de la abuela, suplicaba a Dios que esto fuera un sueño, pero sabemos que no lo era… Simplemente no lo era.
Me senté sobre una rama de un gran árbol afuera del hospital.
-¿Por qué a mí?
Me repetí durante treinta minutos. Nada me daba una buena respuesta.
De pronto Frank le susurró algo que me hizo sentir como algo y no como alguien.
-Usaron su cuerpo. Lo sé, señora, lo sé—le decía calmándola—Pero lamentablemente el índice de las violaciones en niñas de quince años han subido de número y más en este pueblo triste y pobre…

Violada.
Me violaron antes de fallecer.

Comencé a llorar, me cubrí el rostro, odiaba que me vieran llorar. Yo nunca lloré. Ni siquiera cuando mi melliza falleció lloré; por esta razón todos pensaban que yo la había desconectado, pero no fue así, yo no haría tal cosa. Tampoco lloré medio año antes de eso, cuando mis padres fueron asesinados por Mario. Nunca lo hice. No como hoy.
Mientras me cubría y sollozaba por mi situación, sentí que algo me abrazaba.
-Ya, ya… no te quiebres, Scar. Ya pasó, ya pasó—me decía la pequeña con voz dulce, sonaba como mi madre en tiempos de lluvia y relámpagos—Tienes todo el derecho a estar asustada…
-¡Cállate!—le grité, estaba furiosa, no quería que ella me ayudara, de todos modos yo fui quién se quedó—Me obligaste a ver todo eso, ¡escuincla malnacida!
La niña se espantó ante mi reacción.
Una lagrimita salió y la secó cuando llegó a su mejilla.
-Sh… sh…--le tomé la mano—Discúlpame nena. No quería asustarte, mira… ya me calmé. –Me sequé las lagrimas y sorbí la nariz—Ya no llores tú tampoco.
Sus labios se curvaron solo un poco.
Me abrazó.
-gracias, Scar. No te preocupes, yo también sé lo que es estar solo. Te busqué por medio año yo sola…
Entonces de nuevo todo se movió de lugar. Estábamos de regreso en la sala del hospital.
-¿Qué hago aquí?
-Solo mira
Frank seguía consolando a mi abuela. Nadie más estaba con ella.
-¿Cómo pudieron hacerle esto a mi niña?
-Fueron unos malditos, lo sé señora…
Los ojos de Frank se cristalizaron.
“¿Por qué diablos estás tú aquí?” Le susurré.
-No lo sé—me respondió…
Un momento ¿Me respondió?
-No sé por qué le hicieron eso, señora…--siguió con su respuesta.
-Eres un buen muchacho. Te ves mayor que ella. ¿De dónde la conociste?
-En la misma escuela…
-¿Seguro? No te recuerdo.
-Ahora eso no interesa, señora.
-Hijo… Quiero irme de aquí. No lo soporto.
-claro, deje le llamo un taxi.
-Muchas gracias, joven. Apuesto a que eras su novio y jamás me lo dijo.
Frank se ruborizó por la suposición de mi abuela.
-No, señora. Yo no era su novio—dijo
“Lamentablemente” pensó.
-¿Eras un amigo?
-Sólo puedo decirle que era alguien demasiado cercano a ella—concluyó mientras la abuela se metía al taxi.
Mentiroso, murmuré mientras él comenzaba a caminar entre el frío de la noche para entrar al hospital de nuevo.
Se sentó sobre una banca en el jardín. Se tomó la cabeza con ambas manos y segundos después comenzó a llorar.
-No fue culpa mía, Scarlet. ¡Perdóname! ¡¡¡Perdóname!!!—comenzó a implorar a los cielos.

“¿Perdonarte? ¿Por qué habría yo de perdonarte? Eres un bastardo, primero me acosas, luego me asesinas junto con ese hombre obeso y luego… cínicamente vienes a acompañar a la abuela a ver los resultados de mi autopsia. ¿Qué te sucede? No puedo perdonarte, Frank

Le dije mientras su vista se perdía entre el césped ya mojado por las pequeñas gotitas de agua de cielo que comenzaban a caer…
-No quise hacerlo. No quería que esto pasara. Yo no fui... Lo siento.—susurró al aire.

12 jun 2011

My Murder Cap 5 "A little piece of heaven"

"Un pedacito del Cielo"
(Avenged Sevenfold)

Amanecí dormida sobre aquella roca fría en medio de la laguna…
Mi cuerpo estaba ahí, muerto, sangrante, sin vida sobre el agua.
-Un día de fallecida…. —murmuré mientras me levantaba.
Había una pequeña brisa en ese lugar que levantaba mi cabello y golpeaba mi rostro.
Me di cuenta que no sentía nada… no sabía si la brisa era tibia o fría. No lo sentía.
De pronto, algo me obligó a cerrar los ojos.
Lo hice.

La tierra debajo de mis pies se movió, y en un santiamén abrí los ojos y me encontraba sobre un verde pasto… era un gran campo.
*****

El cielo tenía un azul intenso, las nubes eran delgadas y blancas completamente. El sol brillaba orgulloso.
Al otro lado del hermoso cielo que contemplaba se veía la luna, lo cual era extraño. Así que no sabía si era de día o de noche en ese lugar.
“Este no puede ser un sueño mío… no puede ser… Sí he muerto.
No siento nada, no me ensucié cuando me resbalé en mi propia sangre.
Estoy muerta de verdad…”
De pronto algo jaló la falda del vestido blanco percudido que usaba.
Miré hacia abajo. Era una niña pequeña.
Lo más extraño era que, se parecía mucho a mi hermana. Solo que esta niña tenía los párpados hacia abajo, como si estuviera triste. Su vestidito azul marino estaba igual de roto como el mío.
Me sonrió y yo me quedé atónita ante su presencia, pero no sabía la razón.
-¡Hola, Scar!—dijo llena de júbilo. Acto seguido, me abrazó de manera afectiva.
-¿Hola?—dije mientras miraba su cabecita sobre mi estómago.
Me soltó.
Me miró detenidamente. Miró mis brazos raspados, mis rodillas con cicatrices… mi vestido roído. Miró mi cara y luego acomodó mi cabello.
Su rostro se crispó.
-¿qué te pasó? Te vez demacrada.
“Ya me había dado cuenta” pensé.
-Yo… no lo sé… --balbuceé. Y no hice caso a su pregunta--¿Quién eres, pequeña?
Sonrió orgullosa.
-Soy quien va a ayudarte.—ella seguía examinando mi cuerpo, lo cual hizo que yo empezara a verme de igual manera.
Acerqué mis brazos a mi cara para ver mejor; estaban llenos de moretones. Mis muñecas tenían muestras de cuerdas.
Después mi agaché para ver mis piernas. Tenían cicatrices gigantescas, también mis tobillos habían sido amarrados y mis muslos tenían líneas rojas: latigazos.
Adivinó lo que estaba pensando.
-Al parecer te torturaron antes de fallecer ¿eh?—lo dijo con tanta naturalidad que me hizo asentir con la cabeza de inmediato.—Ahora te dolerá la cabeza
Y así sucedió.
Era como una migraña muy fuerte. No lo soportaba… Me tomé la nuca.
Luego miré mis manos.
SANGRE

-Sí, Scar. Tienes un gran golpe. No creo que hayas tardado en irte.—seguía diciendo de manera tranquila. –Ven, agáchate—así lo hice.
Tomó mi cabeza—Auch. Enserio te hirieron. ¿No te dolía ahí abajo?
-¿Abajo, donde?
-En la tierra de los humanos.
-No
-Bueno, se te pasará. Te dejarán de doler los golpes si te quedas. Es solo un pequeño lapso de tiempo en lo que te acostumbras a este lugar.
-¿Qué es este lugar?
-Aquí vienen las almas acabadas de morir, Scarlet.—tomó mi mano.—ahora debemos resolver tu problema.—Me hizo caminar.
-¿Qué hago aquí?
-Estás aquí para aprender. Moriste para ayudar a alguien.
¿Ayudar a alguien?
Esto me parece una broma.

-Y soy “la elegida” y entonces me volveré inmortal. ¿No?—me burlé de lo que dijo. Es que, ¿Cómo iba yo a ayudar con mi muerte?
-No Scarlet. No te burles. Esto es serio, y si no lo tomas así, entonces te quedarás aquí y tu dolor físico no desaparecerá.
Sonaba muy seria. Entonces le creí.
-¿Entonces qué debo hacer?

****
De pronto llegué a la sala de mi casa.
La abuela estaba llorando desconsolada sentada sobre su silla mecedora mientras miraba un retrato mío.
En la cocina se encontraba mi tía, la hija mayor de la abuela. Y una de mis mejores amigas salió de mi habitación. Sus pequeños ojos color marrón estaban llorando, su cabello enmarañado seguía mostrando lo fuerte que parecía… Magda, mi mejor amiga estaba llorando por mí…
-¿Dónde estará mi Scar?—decía la abuela.
-No te preocupes, mamá, de seguro ha de estar de fiesta en fiesta—le dijo mi tía.
-¿Cómo crees? Ella me hubiera avisado.
-Ella ya tiene quince años, ma… entiende que a veces no seguirá todas tus órdenes… y menos ahora.
-¡Callate!—gritó la abuela—Mira, no dejaré que tú hables así de mi niña. Yo tengo sus papeles, sus padres la dejaron conmigo hace dos años. Su hermana acaba de fallecer, ¿no lo entiendes?



Magda entró a la sala.
-¿Cómo podría ella estar en una fiesta sin mí?—le preguntó a mi tía mientras sollozaba.
-No lo sé
Mi tía se fue indignada. Al parecer odiaba que me prestaran atención.
-No me sorprendería que se haya…suicidado… ay, mi chiquita—dijo la abuela llena de preocupación…
-No se ponga así, señora. Pronto sabremos algo de ella. Este pueblo de mala muerte es muy pequeño. Ella nunca salió sola más allá de la frontera.
-tienes razón…  El comisario Leto  es un buen hombre. Sé que la encontrará
-Bueno. Quiero que se calme y que descanse, por favor—le pidió Magda—Ya debo irme. Hasta luego—le dio un beso en la frente.
-Adiós, Mag. Cuídate mucho y me saludas a tus padres.
La abuela se quedó sola dentro de la sala abrazando mi retrato.
Intenté abrazarla, no quería que se pusiera así, ella debía ser fuerte.
Cuando traté de poner mis brazos sobre sy cuerpo, ella comenzó a temblar.
Traspasándome se levantó y cerró la ventana.
-hace un poco de frío…
Después se metió a su recámara y distendió su cama.
-Espero soñar contigo, querida Scarlet—murmuró con un tono lúgubre. Cerró los ojos…
La dejé descansar y me fui a vagar por el frío pueblo.
***
Llegué a la laguna de nuevo. Pensé en despedirme de mi propio cuerpo.
Pero me di cuenta que la laguna estaba abarrotada de gente y autos.
-Afirmativo. Es ella, la encontramos—decía un hombre delgado de ojos azules.
Miraba mi cuerpo lleno de preocupación. Se levantó y su cuerpo atlético pudo verse mejor.
Era Leto.
-Llévenla a donde puedan investigar lo sucedido.
-Bien, señor.
Varios hombres me levantaron con cuidado y me metieron a una especie de bolsa blanca.
****
De nuevo la tierra se movió sobre mis pies y aparecí dentro de una habitación fría y blanca.
-Scarlet. Debes ser fuerte. Si no logras sobrellevar lo que acontinuación sucederá, entonces el camino hacia tu descanso sería algo interrumpido—la niña apareció a mi lado
-¿Qué es este lugar?
-Tu autopsia.

9 jun 2011

My Murder Cap 4 "There's no room in this hell, there's no room in the next"

"Lecciones de Ahogamiento"
(My Chemical Romance)

No sé quién demonios era Gerard, pero también recordaba su voz. “Ah, es el tipo que vino a vigilarme,” pensó Frank.
  Entonces se trataba de mi tercer asesino.
-¿Gerard?—respondió Frank confundido—Yo no conozco a ningún Gerard.
  El joven alto y de tez pálida, usaba la ropa toda negra, un par de converse rojos que contrastaban y una gorra de lana le cubría la cabeza y la orejas.
  El mencionado se acercó a Frank quien tenía mi maleta ya en el suelo.
-¿No me recuerdas? Acabamos de trabajar juntos. —respondió desoncertado.
-¿Eres el que la sostenía de los brazos?
-Shhh… shhh—le indicó de repente— ¿No sabías que su espíritu puede escucharte y vengarse de mí?—rió bromeando.
Frank abrió los ojos como plato creyendo lo que Gerard decía. — ¿En serio?
-No es cierto—echó una fuerte carcajada—¿Crees tales patrañas?
-No—respondió en seguida mientras llevaba la maleta cerca de la orilla de la laguna.
Yo seguía sobre la gran piedra. Gerard le siguió con la mirada.
-¿Qué haces?
-¿Tú crees que quiero hacer esto, Gerard?—Dijo Frank con sorna.
-No, pero tienes que.
-¿Por qué?
-Porque Mario lo ordenó. ¿O no?
-Sí, eso hizo. Hizo lo mismo de siempre; ordenar y salir inocente de sus malos actos.
-De todos modos ya está muerta. No interesa.—Gerard era un tipo sin emociones… o tacto. Su comentario hizo a Frank soltar la maleta y cerrar ambos puños con enojo.
-¡No está solo muerta! ¿Entiendes? Gerard, era un ser humano como tú y como yo. ¿Qué sucedería si esto te lo hicieran a ti?
-¡NO-IN-TE-RE-SA! Diablos, Frank, te exaltas demasiado, ella era una chica más entre tantas de este vasto mundo—Gerard se acercó a él y tomó la maleta—Lo haré yo, si quieres.
-Como quieras—le dijo Frank viendo al oji-verde con molestia.
El muchacho más alto y, por supuesto, más viejo de los dos, abrió la maleta.
-Y… respondiendo a tu pregunta. No me importaría a mí tampoco que me hicieran esto o algo peor, supongo que lo merezco. Siendo cínico déjame decirte que soy un vil bastardo que se la pasa asesinando gente—sonrió—Así como tú, yo empecé con miedo, pero luego te acostumbras al trabajo. Después sus grotescos cuerpos no aparecerán en tus sueños y no te atormentarán…
-Yo no tengo miedo—le interrumpió.
-De todas formas, no podemos hacer nada por ella—hizo un puchero y me miró dentro de esa caja vieja—Espero tenga un buen descanso
“Oh, claro… mírame cómo descanso” le dije al oído con sorna.
-Uuy, hace frío ¿no?—Los dientes de Gerard temblaron.
-Algo—contestó el menor de manera indiferente. —Pobre Scarlet.
Dijo esto último en un susurro casi inaudible.
-Tienes razón, pobre chica—afirmó Gerard—. Pero es nuestro trabajo.
Frank se quedó pensando.
-¿Tú crees que Mario sea un buen hombre?—Se interrumpió—Quiero decir…  ¿Qué en el fondo de él, muy en el fondo, sí se sienta culpable, aunque sea un poco, de todo lo que ha hecho?—dijo Gerard tratando de imaginar lo que su compañero pensaba
-No. —Respondió el más joven.
-¿Ni poquito?
-No. —repitió mi joven asesino.
-¿Por qué?—preguntó sorprendido el otro, quitándose la gorra de lana.
-Porque es un bastardo igual que tú.—Contestó el menor sin cuidar sus palabras.
De repente una mano golpeó la mejilla de Frank.
Gerard se veía alterado—¿Cómo puedes expresarte así del hombre que te da un techo donde vivir?—le gritó en la cara.
-¿Qué te pasa, imbécil? ¿Por qué me golpeaste?
-No dejaré que hables así de Mario. Él es tu…
-Tutor. Lo sé—suspiró—es la cosa más horrible que me haya podido suceder en la vida. A veces preferiría morir.

 -¿Sabes qué? Me largo. No pienso terminar con esto.—Entonces Frank abrió la puerta del auto listo para irse y Gerard lo detuvo dejándome tirada sobre el pasto como basura.
-¡No puedes irte!
-¿A, no? Sólo mírame.—Lo retó, tomando las llaves del auto de su bolsillo.
El menor planeaba conducir muy lejos, pero el otro lo tomó por los hombros y lo volteó, quedando así ambos viéndose  frente a frente.
-Mario te culpará—musitó con una media sonrisa
-Mario me culpará—repitió mirando a la nada.
-Sí.
-Oye…--musitó mientras pensaba—¿Alguna vez…?
-¿Qué?
-No. No, olvidalo.
El mencionado lo levantó del suelo mostrando que quería saber lo que pensaba.
-Está bien, está bien…--se aclaró la garganta--¿Alguna vez has pensado en acusar a Mario por sus… asesinatos?
-¿Qué quieres decir?
Gerard bajó a Frank y soltó sus hombros.
-Sí. ¿No has sentido ganas de delatarlo para que lo metan a prisión y te deje en paz?
-Alguna vez—le dijo indiferente—Pero ahora no sé. Como que ese olor especial a sangre humana…
-¿te gusta?
Frank estaba asqueado, hablar de sangre y asesinatos con asfixias le ocasionaba un gran remolino en el estómago.
-Sí. Comienza a gustarme. Aparte… eres un idiota.
-¿Idiota?
“Yo diría que eres el imbécil menos útil del planeta, Frank” dije en su oído. Él se estremeció.
-Sí, un gran y completo idiota, Franquito. Si nosotros le culpamos de este asesinato… ¿qué crees que él haría?
-No sé.
-¡Él Nos Acusaría De Cómplices!
Gerard lo empujó. Estaba realmente desesperado.
-¿No lo entiendes, Frank? Estamos tratando con el criminal más buscado DEL ESTADO. No lo buscan sólo en el condado o en la ciudad de junto, lo buscan en todo el estado. Y para cometer tantos crímenes sin mancharse las manos y al mismo tiempo ser perseguido por tantos, se necesita ser realmente listo, y vaya que Mario lo es.
-Tienes razón. Olvídalo. —Frank guardó silencio. Temeroso, cerró de nuevo la puerta del auto oscuro y acompañó a Gerard a dejarme sobre el agua.
  Gerard me tomó de los pies con cuidado y Frank cargaba mi torso.
-¿No crees que se ve sexy con ese vestido blanco?—Le preguntó Gerard, asomándose debajo de la tela, cruzando la mirada entre mis piernas. Sólo sentí un escalofrío.
-¡Cállate y camina!—Frank se ponía a la defensiva muy rápido.
-Calmado, sólo era una broma.
-Tienes un humor muy negro ¿lo sabías?
-Sí. Es algo que se aprende con el tiempo.
  Ambos me dejaron en la orilla. En silencio, ambos se quedaron ahí a contemplar cómo las débiles olas se llevaban poco a poco mi cuerpo.
-Que Dios la bendiga—musitó Gerard, persignándose.  Frank siguió en silencio, ocultando una lágrima.
 De repente sentí un viento fuerte. Algo me hizo volar, haciendo que la imagen de ambos asesinos en la laguna se hiciera borrosa.

8 jun 2011

My Murder Cap 3

"All The Little Pieces Falling, Shattered..."
(Amy Lee and Seether- Broken)


Aún no recuerdo lo que sucedió antes de todo eso. Ahora soy un simple fantasma persiguiendo mi cuerpo para conocer la verdad.  ¿Cómo podré saberlo?
¿Acaso eso del Paraíso o el Infierno no es verdad? ¿Por qué el mal o algún ángel bueno y blanco vienen a visitarme para llevarme a alguno de esos lugares?
¿Será que todas las almas están destinadas a quedarse aquí por siempre hasta que se deshagan sus cuerpos por completo?
**
  El jefe le había dicho a Frank que levara mi cadáver a donde nadie pudiera encontrarme. No sé a dónde íbamos, pero Frank conducía más lento, como si el tiempo de mi putrefacción no interesara.
 
 La noche que minutos antes era oscura, que comenzaba a aclararse con la débil luz del sol que apenas salía con lentitud.
 Frank apagó el automóvil. Antes de bajarse, miró en el espejo retrovisor. Otro auto se había estacionado justo detrás de él.
-Demonios, éste imbécil sí envió a alguien a vigilarme. “Es más sensato que tú,”—Comenzó a burlarse de su jefe. —Si ya tenía un empleado no sé ni por qué me metió a mí en esto.
 Después de rezongar un rato, se bajó y abrió la cajuela. Por enésima vez, cargó mi maleta con cuidado. Miré a mí alrededor. Nos encontrábamos en un bosque denso, el cual se me hacía muy conocido. Se adentró en él y nos perdimos juntos entre las penumbras de los árboles.

 Caminamos una milla, más o menos, hasta llegar a una laguna que se abría en medio del bosque entero. Frank recostó la maleta en el pasto y se quedó ahí parado, mirando la inmensidad del agua.
“¿Y ahora qué?” Le pregunté. Me senté en sobre una gran roca que se miraba cerca de la orilla.
Y decidí calmarme mientras cantaba.
-“This alone, you´re in time for the show…”
-you´re the one that I need, I´m the one that you loathe… — Frank continuó mi estrofa.  ¿Acaso me escuchaba?
-¿Sabes, Scarlet? Yo no quería hacerlo. Lo juro. Tenías tanto a qué aferrarte. Tenías todo. Tenías más que yo… Debí ser yo. Debí ser yo a quien asesinaran, no tú. –Cayó un momento y suspiró. –No sé si eso de los espíritus exista, pero si estás aquí, te pido perdón. –Se tomó la cabeza.  Luego se hincó frente a la maleta y la abrazó, como si de un ataúd real se tratara. —Es que no podía negarme. No podía… Pero admito que fui un cobarde, quitarle la vida a alguien no es lo mejor  que un ser humano pueda hacer ¿sabes? Ahora tus recuerdos me van a atormentar. –Comenzó a llorar y a gemir. Cerró los ojos y se aferró más a la maleta. — Al menos vas a estar con tu familia y evitarás haber conocido a la terrible persona en la que me he convertido, ni siquiera vas a acordarte de mí. –Sorbió por la nariz. —Perdóname por todo, por todo. Me arrepiento de no haberte defendido, de haberme vuelto un monstruo, porque eso es lo que soy ¡un vil monstruo que ni Satanás querría a su lado! Ni siquiera sé lo que estoy haciendo ahora…
   El amanecer se aproximaba, el cielo anaranjado iluminó la silueta de mi joven asesino recostado en la maleta.
-Eres hermosa aún sin vida. Espero tu alma me perdone. —Fue lo último que dijo antes de levantarse y limpiarse la cara con el suéter de lana negro que traía.
 Yo sólo lo miraba asombrada desde la roca en la que me había sentado desde que llegamos. No sabía cómo sentirme. Era raro…
 Frank estaba a punto de abrir la maleta cuando alguien detrás suyo le habló.
-¿Te ayudo con eso?—Le preguntaron. Frank no pudo evitar darse la vuelta.
-¿Quién eres?—Sus ojos rojos miraron al visitante dudosos.
-¿No me recuerdas, Frank?
-No. Normalmente no recuerdo a nadie, odio recordar…
-No te pongas melodramático. Está bien que la muchacha era linda y todo, pero no era tuya. No llores, ven. —El extraño, que era unos centímetros más alto que Frank, intentó rodearlo con su brazo, pero Frank lo evitó.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?
-Vengo a ayudarte con la maleta. —Contestó indiferente. –Pero si no quieres, entonces no lo hago y ya.
-¿Quién eres?—Inquirió Frank con los puños cerrados.
-Soy yo, Gerard. —Le contestó el mayor con una sonrisa amigable.
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